55 pueblos, 20 provincias: Argentina va por el podio del turismo rural mundial
Hay una competencia internacional que no se gana con grandes hoteles ni con marketing millonario, sino con identidad. Y Argentina acaba de presentarse a ella con una cifra histórica: 55 pueblos de 20 provincias se postularon a la edición 2026 de los Best Tourism Villages, el programa de ONU Turismo que premia a los destinos rurales más destacados del planeta.
Un récord que dice mucho
Es el mayor número de candidaturas argentinas desde que el programa nació, en 2021. Y lo interesante no es solo la cantidad, sino la cobertura geográfica: hubo postulantes de la Patagonia, la Cordillera, el Litoral, el norte y la costa bonaerense. El turismo rural dejó de ser cosa de unas pocas provincias para volverse una estrategia de desarrollo de país entero.
Qué se evalúa realmente
La Secretaría de Turismo de la Nación deberá elegir ocho pueblos para representar al país en la instancia internacional. Después, especialistas de ONU Turismo analizan tres ejes que valen más que cualquier folleto:
Desarrollo sostenible — que el turismo no arrase con lo que vino a mostrar.
Identidad cultural — costumbres, artesanías y patrimonio vivo.
Impacto en la comunidad — que los beneficios queden en el pueblo, no afuera.
Los candidatos que ya pican en punta
Cada pueblo postulante apuesta por su patrimonio y su gente como principal atractivo.
Las provincias ya mostraron sus cartas. Santa Fe postuló a Cañada Rosquín y Zenón Pereyra. Desde Salta, Molinos apuesta por su patrimonio histórico y el turismo del vino, mientras que San Carlos juega con sus artesanías, sus costumbres y la hospitalidad de su gente. Cada candidatura es, en el fondo, un pueblo contando quién es.
Por qué importa más allá del premio
En 2025, Argentina sumó dos distinciones: Carlos Pellegrini, en Corrientes, y Maimará, en Jujuy. Pero el verdadero valor del programa no es la medalla. Es que obliga a cada comunidad a mirarse, ordenar su oferta y proteger lo que la hace única. Gane quien gane, el ejercicio ya dejó algo claro: el desarrollo local más sólido es el que parte de la identidad propia.